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Las manzaneras de la pandemia

Estefanía Cioffi es médica generalista. Trabaja, por concurso, en el CeSac 20 del barrio Padre Ricardelli (ex villa 1-11-14). El equipo de la salita es interdisciplinario, y se repartieron las manzanas para atender a las familias, acercarse y cuidar, otra manera de curar.


Por Marina Mariasch.


Nota publicada orginalmente en LatFem: https://latfem.org/las-manzaneras-de-la-pandemia/



“Se murió una persona de mi familia”, dice Estefanía Cioffi en un mensaje de Whatsapp. No habla de sus parientes. A Tefi, médica generalista de 32 años, como a los cinco equipos territoriales de la salita, le toca ocuparse de algunas manzanas del barrio y algunas familias que están alrededor del centro de salud.

“Mi equipo está compuesto por una psicopedagoga, un pediatra, una enfermera, una promotora social y yo. Estamos a cargo de lo que son las torres, las torres amarillas y las torres de ladrillos, que son unas viviendas que construyeron desde el Estado, pero que nunca fueron asignadas y de otra manzana que se llamaba manzana 27 que está ahí, alrededor de las torres.”

En las torres y las casillas de alrededor viven familias, personas. La cuarentena se extiende y los vínculos se afianzan.


“Las casillas que están por alrededor tienen peores condiciones y son bastante oscuras. Después depende el lugar también. Los olores cambian mucho, depende si hay perros o no. Algunas personas viven en lugares donde hay muchas cosas acumuladas, como si fuese un chatarrería. La mayoría de veces son cosas que venden y de las que viven, pero bueno, se acumulan y eso también aporta al paisaje.”

Lxs profesionales de la salud que están ahí, preguntando todos los días cómo estás, cómo te sentís, te hace falta algo, escuchan historias.


“Cuerpo a cuerpo nos contactamos con ellas. En general hacemos seguimiento de lxs que tienen más de 50, 55 años porque la edad en la pobreza no es lo mismo que en la población general, o las personas que tienen diabetes o presión alta o enfermedades del corazón, otras enfermedades con las que el coronavirus podía llegar a ser más grave. Les escribimos ni bien arrancó la pandemia para acercarles nuestro teléfono y que tengan un contacto más rápido y para acercarle pautas, alarmas de cuidados. Y las vamos siguiendo.”

Por estos días, Estefanía tiene insomnio, así que llega a la salita antes de su horario de ingreso.

“Todos los días son todos distintos. Salgo de mi casa en Villa Urquiza, donde vivo sola con mi gato en un dos ambientes. Me pongo el tapabocas antes de salir, la ropa de tránsito, que uso en mi casa hasta el centro de salud. Cuando llego está mi compañero de seguridad, una de las promotoras, que es administrativa también, y la compañera de limpieza, y armó algunas cositas para el desayuno.


Con algunas personas con las que ya tenían vínculo antes de empezar este seguimiento por manzanas que se dio por la emergencia sanitaria. Por ejemplo Ernesto.

“Tenía varias enfermedades de los riñones, el corazón, era muy viejito. A veces venía él al centro de salud. Ni bien arrancó la pandemia, lo que pensamos es que cada uno de los equipos territoriales pueda fijarse en su listado de la población que tienen seguimiento.”

Cuando llegó la vacuna de la gripe, cada equipo fue casa por casa a vacunar para que no tengan que salir y para asegurarse de que todas esas personas que tenían más riesgo estén vacunadas.


“A todos los que pasan por el centro de salud les hacemos un seguimiento estrecho. Si los internan, si los llevaron a un hotel, si los trataron bien, como están con la espera, si le dieron de comer”.


A veces leemos hotel y pensamos en confort. Últimamente hay noticias de que las personas de los barrios carenciados son alojadas en hoteles donde reciben comida con gusanos provista por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.


“A la tarde recibo a las personas con algún problema respiratorio para ver si necesitamos llevarlas al hospital, si tienen que hacerse el hisopado o no. Siempre acompañada por mi compañera antropóloga del otro lado de la puerta tomando registro de todas las situaciones en la historia clínica y acompañando las decisiones, también en dar información y en los consejos.”


El consultorio atiende a personas con sospecha de Covid, con todo el traje: botas de friselina, un enterizo, un barbijo más duro, otro barbijo arriba, unas antiparras y arriba máscara con una cofia y guantes. Cuando termina queda bastante contracturada, con toda la cara marcada de la máscara.

“Ayer que fue un día bastante frío atendí a una señora que vive prácticamente en situación de calle. Estaba ahí sentada, con su tapado bastante raído y los pies sucios. Tenía toda la parte de abajo de la pierna quemada porque prendido un fueguito para calentarse y le agarró la ropa. El olor a quemado invadió todo el centro de salud.”

Ernesto contrajo Covid-19 y su estado de salud fue empeorando. Como Tefi estaba en contacto con la familia, juntxs pudieron decidir no forzarlo al respirador y dejarlo ir. Era lo que él quería.



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