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México: radiografía de una mega elección

Actualizado: jul 1

Este pormenorizado análisis de la primera mega elección desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la presidencia, muestra las distintas transformaciones políticas que se están produciendo en uno de los principales países de América Latina.


Por Luis Luna.


El pasado 6 de junio se llevó a cabo en México el proceso electoral más grande en la historia del país, una elección peculiar no solamente porque se renovarían 15 gubernaturas, la totalidad de los legisladores dentro de los congresos locales, la cámara de diputados federal y 5000 alcaldías, sino porque representaba el primer examen para el partido en el poder, MORENA, que acudía a las elecciones sin Andrés Manuel López Obrador en la boleta, después de dos años de inactividad política debido a peleas caníbales en su interior y en medio de los estragos provocados por el COVID-19 en la sociedad mexicana.





El gobierno de Andrés Manuel López Obrador que resultó del aplastante triunfo de 2018, donde obtuvo el 53% de los votos y dejó a los partidos opositores en el naufragio político, ha pasado por varios estadios, a tres años de su asunción en un país profundamente desigual y escatológicamente violento, con un cuadro esclerótico agravado tras 40 años de neoliberalismo y sufriendo la resaca de la administración de Enrique Peña Nieto, que pareciera ser el gobierno más ineficiente y corrupto de la historia reciente de México.


Las elecciones de 2018 provocaron una implosión en el sistema de partidos y en la cultura política mexicana. A raíz del triunfo de AMLO, tres de los principales partidos políticos, históricamente enfrentados y disímiles en su agenda, terminaron uniéndose en una alianza contra natura que reunió al PRI, al PAN y al PRD para enfrentar electoralmente al movimiento encabezado por AMLO y en contubernio con el Instituto Nacional Electoral, cuyos consejeros electorales asumieron abiertamente una posición en contra de MORENA y del presidente de la república.


Los comicios de 2021 se realizaron en medio de una virulenta campaña orquestada por los principales medios de comunicación y del INE para censurar al presidente durante la campaña y cancelando las candidaturas de dos aspirantes a gobernador por MORENA. Este último partido arribó a la elección con las heridas abiertas tras la turbulenta y ultra problemática elección interna de 2020, que enfrentó a las principales corrientes políticas, que se exacerbaron con la elección de los candidatos y con el derrumbe de la línea 12 del metro en la Ciudad de México, obra insigne en el histórico bastión de la izquierda, gestionada y realizada en la administración como jefe de Gobierno del hoy canciller Marcelo Ebrard, a su vez principal candidato a suceder a AMLO en 2024.


El 6 de junio los resultados arrojaron un triunfo estrepitoso de MORENA en las elecciones a gubernaturas, en 12 de los 15 estados en disputa, destacándose por su situación geopolítica la franja del pacifico que incluye Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Michoacán y Guerrero, el estado minero de Zacatecas donde yace la segunda reserva de litio más grande del mundo, Tlaxcala, Campeche -que se adhiere al dominio de la hegemonía del Golfo de México-, y San Luís Potosí. Antes de las elecciones, Morena tenía una acotada presencia territorial, pues solo gobernaba en la Ciudad de México, Puebla, Tabasco, Veracruz y Chiapas. Los estados ganados por la oposición incluyen al ultraconservador estado de Querétaro y a Chihuahua, que ahora serán gobernados por la alianza PRI-PAN-PRD y al industrioso y desarrollado estado de Nuevo León, donde Movimiento Ciudadano gobernará su segunda entidad sumándose a Jalisco donde ya gobernaba, controlando así los dos polos económicos más importantes del país, así como las alcaldías de Monterrey y Guadalajara, las dos ciudades con mayor influencia nacional.





La configuración de México se trastoca después de los resultados en el interior del país, pues no solo MORENA creció territorialmente, sino que también logró controlar 19 congresos locales sobre un total de 32. Teniendo en cuenta la cualidad federal de la república mexicana, los grandes cambios estructurales y constitucionales tienen que alcanzar consenso en los congresos de los estados. Por otro lado, el triunfo de Movimiento Ciudadano en los estados más importantes, con personajes beligerantes y peligrosos, abre la puerta a una confrontación con el gobierno federal y a una exacerbación de los regionalismos, la balcanización y el encono entre los estados considerados productivos y los estados considerados holgazanes.


La configuración de la Cámara de Diputados federal otorgó a MORENA la mayoría simple con hasta 203 diputados, y a sus aliados del Partido Verde Ecologista de México, del Partido del Trabajo y del Partido Encuentro Solidario, 48 diputados, 41, y 6, respectivamente, todo lo cual le otorga a este agrupamiento la mayoría absoluta suficiente para aprobar el presupuesto y reformar leyes, pero sin alcanzar los 334 diputados necesarios para lograr cambios constitucionales. Las fuerzas de oposición, por su parte, consiguieron 117 para el PAN, 75 para el PRI, 27 para el Movimiento Ciudadano y 21 para el PRD.


En esta situación, las intenciones políticas de MORENA se centrarán en generar tres reformas estructurales: la reforma energética, la reforma política y la reforma de seguridad.


Cabe destacar que por primera vez en la historia política de México, el voto fue claramente diferenciado. En entidades donde ganó MORENA en los distritos locales, la votación en distritos federales fue favorable a partidos de oposición, lo cual refleja un cambio en la cultura política que indica una mayor reflexión a la hora de votar.

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